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El arrepentimiento
¿Qué es el arrepentimiento?
El arrepentimiento suena a castigo, pero en la Biblia es una de las palabras más llenas de esperanza. Es el camino de regreso a casa.
En resumen
El arrepentimiento es un cambio de mente y de dirección. La palabra griega, metanoia, significa dar la vuelta: dejar de caminar de espaldas a Dios y volver el rostro hacia Él. No es solo sentir culpa ni castigarse por dentro, es un regreso. Y lo más asombroso es que Dios no espera cruzado de brazos: corre a encontrarse con el corazón que vuelve, y lo recibe con abrazo y con fiesta.
Para muchos, arrepentirse suena a sentirse mal, a llevar el peso de la culpa. Pero la palabra que usa el Nuevo Testamento, metanoia, significa algo más luminoso: cambiar de mente, cambiar de dirección. Es darse la vuelta cuando uno se dio cuenta de que iba por el camino equivocado.
Un cambio de rumbo, no solo de sentimiento
Jesús comenzó su mensaje con una invitación al arrepentimiento, y la unió a una buena noticia. Volver a Dios no es entrar en la tristeza, es entrar en el reino. El arrepentimiento y el creer van tomados de la mano.
“Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.”
Marcos 1:15 · Reina-Valera (dominio público)
El regreso trae alivio
Arrepentirse no deja al alma más pesada, sino más liviana. Cuando volvemos a Dios y confesamos lo que hemos hecho, Él no nos recibe con reproche sino con perdón. Vienen tiempos de refrigerio, como agua fresca para el que estaba cansado del camino.
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor,”
Hechos 3:19 · Reina-Valera (dominio público)
Quizá piensas que has ido demasiado lejos, que ya es tarde para volver. La historia que Jesús contó del hijo que se fue dice lo contrario. Cuando el hijo aún estaba lejos, el padre lo vio y corrió hacia él. Así es Dios contigo. Solo da el primer paso de regreso, y descubrirás que Él ya venía a tu encuentro.
“Y levantándose, vino a su padre. Y como aún estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.”
Lucas 15:20 · Reina-Valera (dominio público)