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The Living Bread
Sea lo que sea que te trajo, hay una puerta para ello
No tienes que llegar seguro de nada, ni limpio, ni listo. Los lugares humanos más difíciles, el duelo, la vergüenza, la duda, la soledad y simplemente extrañar a Dios, abren cada uno a un camino sereno hacia Jesús.
En resumen
Sea lo que sea que te trajo, hay una puerta para ello. El duelo, la vergüenza, la duda, la soledad y el simple extrañar a Dios abren cada uno a un camino sereno y honesto hacia Jesús. No tienes que llegar seguro de nada. Encuentra el que suene a donde estás, y ven a ver. Él sigue acercándose a todo el que viene a él con honestidad.
No tienes que tenerlo resuelto para empezar. El Cristo vivo no es un argumento que ganar, sino una Persona a quien encontrar, y él todavía se acerca a todo el que viene a él con honestidad.
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Apocalipsis 3:20 · Reina-Valera (dominio público)
Si vienes herido
Algo te ha herido. Hay un lugar sereno para eso, y no empieza con vergüenza, sino con cuidado.
Si traes preguntas
Las preguntas honestas son bienvenidas aquí. La duda no es enemiga de la fe.
Si extrañas a Dios o quieres volver
La puerta de regreso a casa no se ha cerrado. Nunca se cerró.
“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”
Juan 6:37 · Reina-Valera (dominio público)
Si quieres conocer a Jesús
No una religión a la que unirte, sino una Persona a quien conocer. Ven y ve. Si ninguna de estas puertas es del todo la tuya, empieza por sus propias palabras, o simplemente pide oración. Con eso basta.