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Duelo y pérdida
Duelo y pérdida: tienes permiso de llorar
El duelo no es un problema que resolver ni una etapa que atravesar de prisa. Es amor sin lugar adonde ir, y merece espacio. La fe cristiana no explica tu dolor, se sienta contigo en él.
En resumen
El duelo no es falta de fe; algunas de las personas más fieles de la Biblia lloraron y preguntaron a Dios por qué. Tienes permiso de llorar. La fe cristiana no apura tu dolor: se sienta contigo, como Jesús lloró ante la tumba de su amigo, y luego, con ternura, ofrece una esperanza más fuerte que la muerte.
Si estás aquí porque alguien que amas ya no está, lo sentimos mucho. No tienes que ser fuerte ahora. No tienes que encontrar la lección, ni decir lo correcto, ni sentir algo en particular para una fecha en particular.
El duelo no es falta de fe. Algunas de las personas más fieles de la Biblia gimieron, rasgaron sus vestidos y le preguntaron a Dios por qué. Tienes permiso de llorar.
“Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.”
Mateo 5:4 · Reina-Valera (dominio público)
La esperanza a la que los cristianos se aferran
Cuando Jesús llegó a la tumba de su amigo Lázaro, no comenzó con una explicación. El versículo más corto de la Biblia nos dice lo que hizo primero.
“Y lloró Jesús.”
Juan 11:35 · Reina-Valera (dominio público)
Los cristianos creen que, porque Jesús mismo murió y resucitó, la muerte ha sido quebrada desde adentro, y que quienes son suyos están sostenidos por él más allá de ella. No pronunciamos un veredicto sobre el alma de nadie, eso pertenece solo a Dios, pero podemos decirte con honestidad dónde está anclada la esperanza cristiana: en Aquel que venció la tumba y prometió enjugar toda lágrima.
“Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.”
Apocalipsis 21:4 · Reina-Valera (dominio público)
Una oración breve
Señor Jesús, tú lloraste ante una tumba.
Tú conoces este peso.
No tengo palabras esta noche, así que solo te traigo mi corazón roto,
y te pido que estés cerca. Amén.
No tienes que cargar esto a solas
Antes de hacer nada ante la tumba de su amigo, Jesús lloró con quienes lo amaban. Él no está lejos del duelo, ni tiene prisa por moverte más allá de él. Si quieres, alguien puede orar contigo esta noche. No necesitas las palabras correctas. Solo necesitas venir.