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Oración y presencia
¿Dios, estás ahí?
Si haces esta pregunta con sinceridad, no eres el primero. Algunas de las personas más honestas de la Biblia también la hicieron, en voz alta, en la oscuridad.
En resumen
Preguntar «¿Dios, estás ahí?» no es una falta de fe; muchas veces es el comienzo de ella. La Biblia está llena de personas que sintieron el silencio de Dios y aun así fueron oídas. No necesitas las palabras correctas, solo ser honesto, y ya lo eres. Puedes hablarle ahora mismo.
Si preguntas esto de corazón, estás en buena compañía. Los Salmos están llenos de personas que clamaban preguntando dónde estaba Dios. Job dijo: «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!». Y en la cruz, Jesús mismo oró las palabras del Salmo 22.
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?”
Salmo 22:1 · Reina-Valera (dominio público)
Así que, si hoy sientes el silencio, no estás lejos de Dios por sentirlo. Ese mismo clamor ya fue orado, por personas a quienes Dios no abandonó.
Él está más cerca de lo que crees
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salvará a los contritos de espíritu.”
Salmo 34:18 · Reina-Valera (dominio público)
“Para que buscasen a Dios, si en alguna manera, palpando, le hallen; aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros.”
Hechos 17:27 · Reina-Valera (dominio público)
Una oración pequeña que puedes susurrar
Dios, no sé si me escuchas, pero necesito hablarte.
Si estás ahí, muéstrate a mí.
Estoy cansado de fingir. Aquí estoy, tal como soy.
Ten misericordia de mí y acércate. Amén.
No tienes que creerlo todo para decir estas palabras. Si quieres, pídele a alguien que ore contigo. No estás solo en esto.